Dimite la primera ministra de Letonia tras la polémica por la irrupción de drones ucranianos

La primera ministra letona, Evika Silina, ha anunciado su dimisión, precipitando la caída de su Gobierno de coalición a pocos meses de las elecciones legislativas previstas para octubre. La crisis estalla en plena tensión de seguridad en el Báltico, después de la entrada de drones ucranianos desviados por Rusia y de la dimisión del ministro de Defensa, Andris Spruds, criticado por la gestión de esos incidentes.
El colapso del Ejecutivo deja a Letonia en una situación de interinidad en uno de los flancos más sensibles de la OTAN: frontera con Rusia y Bielorrusia, fuerte apoyo militar a Ucrania y creciente preocupación por la defensa aérea. Los progresistas retiraron su apoyo a Silina tras la salida de Spruds, miembro de esa formación, y dejaron sin mayoría a la coalición de centroderecha.
El detonante inmediato fue la respuesta oficial a los drones que cruzaron el espacio letón y alcanzaron instalaciones petroleras. El episodio ocurrió en la madrugada del 7 de mayo: los aparatos cruzaron la frontera y uno de ellos impactó en una instalación de almacenamiento de combustible en Rzekne, cerca de la frontera rusa. No hubo víctimas, pero cuatro depósitos vacíos resultaron dañados y las autoridades activaron alertas para la población en varias zonas fronterizas. Según confirmó Kiev, eran aparatos ucranianos dirigidos contra objetivos en territorio ruso que fueron desviados por la guerra electrónica de Moscú y acabaron en Letonia.
La propia Silina había insinuado antes que un presupuesto de Defensa de unos 2.000 millones de euros exigía más responsabilidad política. Encima, los avisos por móvil a la población llegaron tarde: según la prensa letona, los residentes de Rzekne recibieron las alertas cuando el dron ya había golpeado el depósito. La primera ministra había exigido responsabilidades por los retrasos en el despliegue de sistemas antidron y propuso sustituir al ministro por un militar profesional, Raivis Melnis, una decisión que terminó rompiendo la frágil alianza de Gobierno.
La dimisión abre ahora una negociación contrarreloj bajo la supervisión del presidente Edgars Rinkevics, que debe consultar a las fuerzas parlamentarias para buscar una salida. Letonia debe renovar su Parlamento en octubre y la campaña queda marcada desde ya por la seguridad, la amenaza rusa y la capacidad del Estado para proteger su territorio.
Silina llegó al poder en 2023 con una aureola de persona pragmática, claramente pro-UE y pro-OTAN, con un discurso duro hacia Rusia y muy alineada con el apoyo militar a Ucrania, aunque con menos carisma que su entonces homóloga la estonia Kaja Kallas. Aunque Bruselas y en el ámbito báltico-polaco tenía fama de dirigente fiable y tecnocrática, en Letonia ha ido perdiendo apoyo por la inflación, tensiones internas de la coalición y problemas de gestión en defensa, que han sido la gota que ha colmado el vaso.
El país parece abocado a un Gobierno técnico pero en el horizonte electoral aguardan figuras como Baiba Braze, ministra de Exteriores, experimentada diplomática y ex alto cargo de la OTAN. Un perfil fuerte para un Gobierno de emergencia pro-OTAN y pro-Ucrania.
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