Un Madrid desafinado

El Madrid volvió a ganar por la mínima. Encajó su primer gol. Ganó. Son nueve puntos. Lo malo es que el equipo de Xabi Alonso no está afinado. No da la nota el centro del campo y la famosa presión no suena al mismo compás de un gran equipo.
El equipo en los primeros veinte minutos me recordó, como en un 'déjà vu', a los partidos con Ancelotti. Ni defensa adelantada ni presión. Cuando aparece un equipo que quiere jugar al fútbol, al Madrid se le desparrama la torre de ideas de Alonso. Arrasate fue valiente con su táctica.
Con un Darder de Kroos, tan superior en el centro del campo, pues el Madrid defendió mal y se aculó peor. Un gol de Muriqi en un córner, con la espalda, fue suficiente para que el Madrid se diera cuenta de que había que jugar con más velocidad o profundidad para que la orquesta de su futbol sonara afinada.
Luego, con una presión ligera, llegó un centro que lateralmente cayó en la cabeza de Huijsen y fue como un pase de gol con la cabeza. Pasaba por allí Arda Güler y creo que hizo el primer gol de cabeza de su vida. Y todo cuando el turco había estado horrible hasta ese minuto. No creo que fuera jugada ensayada. Es casi imposible, pero los madridistas se lo creyeron.
El caso es que el el empate activó al Madrid de tal manera que poco después, hasta Vini resucitó con un gol muy difícil de ejecutar, pero que quizá le redime de un inicio de temporada garrafal. El Mallorca se hundió y pudieron llegar más goles, pero a Mbappé le pillaron en fuera de juego.
La segunda parte, tras el injusto gol anulado a Güler, fue peor para los blancos posicionalmente. El Mallorca se fue arriba y tuvo dos goles. Uno lo salvó Carreras, que fue el mejor del partido por parte blanca. Y sin centro del campo, porque nunca existió, es decir , como si los músicos de viento no sonaran, Alonso no tuvo más remedio que echar mano de Ceballos, que es un conductor de orquesta aunque no sea Karajan.
Para mí, lo peor del Madrid de la era Alonso es que el centro del campo no existe. Es una zona de transición, porque no hay ni un sólo creador. A Valverde, sin su banda derecha, le han quitado su juguete favorito. Queda Tchouameni como poste movible de defensa al medio campo.
Pero es que Arda Güler es un media punta. Lo hemos repetido como loros. Y sin un buen centro del campo, con al menos un jugador creativo, el equipo de Xabi Alonso lo va a pasar mal.
El técnico, que viene de la ciudad de las aspirinas, ha tenido dos graves dolores de cabeza. No le han dejado ni la posibilidad de fichar a un creador o escritor de partituras futbolísticas. Al menos, uno como Darder, que estuvo inmenso.
Xabi tragó con llegar al Mundialito, aunque el no quería. Y ha tragado con las travesuras del 'secretario técnico' de Madrid. Por lo tanto, va a tener que tomar muchas aspirinas más.
elmundo