Florentino Pérez convierte el partido más triste del año en un plebiscito sobre su figura
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A partir de las 21:30, el Santiago Bernabéu será testigo del partido más triste del año. A un lado, un equipo que acaba de confirmar su descenso matemático a los infiernos, el Real Oviedo; al otro, un gigante caído, el Real Madrid. Descendido y derrotado, frente a frente. Los pupilos de Álvaro Arbeloa afrontarán con desazón las últimas tres jornadas ligueras, que incluyen dos visitas al estadio blanco. Sin nada por decidirse, sin nada que ganar y con muchas cuentas pendientes entre afición y futbolistas. Pero algo se empieza a jugar esta noche y Florentino Pérez echó la pelota a rodar. La carrera por el control del Real Madrid.
En la insólita e histórica rueda de prensa del pasado martes, el presidente madridista anunció unas elecciones que se oficializaron este jueves por la mañana. Denunció campañas orquestadas, cosa que repitió en su entrevista con La Sexta, y señaló, sin dar su nombre, a Enrique Riquelme. Este empresario alicantino es el único que, en los últimos años, ha coqueteado con la opción de presentarse en las urnas ante Florentino.
Tal y como informó este periódico, Riquelme, principal accionista de Cox, continúa el trabajo para potenciar su candidatura. Es socio desde hace 20 años, posee músculo económico como para hacer frente al difícil escollo del aval (un 15% del presupuesto del club) y su proyecto incluirá tejido del madridismo (ilustres futbolistas del club) y del mundo empresarial (las "eléctricas" de las que se quejaba Florentino). Ya en el 2021 maniobró como precandidato, pero decidió no dar el paso.
El reto público de Florentino abraza al sector más radical del madridismo. Busca una movilización y precisamente a eso aspira en el Santiago Bernabéu. El partido contra el Oviedo se convierte en un plebiscito sobre la figura del presidente. Algo que recuerda a lo que hizo José Mourinho en diciembre del 2012, cuando citó a la afición madridista minutos antes de un derbi. La jugada le salió bien al portugués. Este sigue siendo el máximo favorito del mandatario para dirigir al club desde el banquillo —y la retórica bélica que ha elegido encaja a la perfección con lo que fue el luso—, pero toda decisión deportiva se pondrá en hibernación hasta la resolución de las elecciones.
Mientras Arbeloa intenta mantener la tensión competitiva de sus jugadores ("hay que demostrar que merecemos llevar este escudo"), el aficionado madridista se ha visto envuelto en una guerra mediática. Florentino Pérez, lejos de la autocrítica, lo dejó claro. Su bando es el Real Madrid, el contrario es el enemigo del Real Madrid. Un punto de partida reduccionista, de blanco o negro.
Durante la temporada, los pitos se han reproducido en el Santiago Bernabéu. Muchos jugadores han sufrido este castigo, como Vinícius, Bellingham, Mbappé, Camavinga... Por primera vez en 20 años, también se escucharon cánticos de "Florentino, dimisión". Ante el Oviedo, la voz de la afición adquiere mayor trascendencia.
Las cartas se han puesto sobre la mesa. Nadie es ajeno a la crisis deportiva e institucional que sufre el Real Madrid. La estrategia del presidente pasa por salir reafirmado de las elecciones, con o sin rival. De momento, no ha querido pronunciarse sobre las medidas reales que tomará para revertir la situación. Si la afición pedía respuestas sobre el excesivo poder de un vestuario a palos o anhelo de un cambio para hacer frente a la inestabilidad —todo apunta a que habrá, mínimo, cuatro entrenadores del primer equipo en apenas 14 meses—, lo que se encontró fue el recordatorio de la guerra eterna madridista.
Los tambores resuenan en Concha Espina. La llamada a las armas de Florentino ha sido efectuada.
A partir de las 21:30, el Santiago Bernabéu será testigo del partido más triste del año. A un lado, un equipo que acaba de confirmar su descenso matemático a los infiernos, el Real Oviedo; al otro, un gigante caído, el Real Madrid. Descendido y derrotado, frente a frente. Los pupilos de Álvaro Arbeloa afrontarán con desazón las últimas tres jornadas ligueras, que incluyen dos visitas al estadio blanco. Sin nada por decidirse, sin nada que ganar y con muchas cuentas pendientes entre afición y futbolistas. Pero algo se empieza a jugar esta noche y Florentino Pérez echó la pelota a rodar. La carrera por el control del Real Madrid.
El Confidencial

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