La iglesia de Toledo que esconde un Pikachu en su techo desde hace dos décadas

La ciudad de Toledo puede presumir de ser una de la más bonitas de toda España. Aquí historia y arquitectura se dan la mano para crear obras tan magníficas como el Alcázar, la Catedral, la Mezquita del Cristo de la Luz o la Iglesia de Santo Tomé. Otra joya imperdible es el Monasterio y la iglesia de San Juan de los Reyes, un impresionante conjunto gótico que esconde un secreto inesperado (y mucho más moderno) en su interior.
Una joya del gótico hispano-flamencoEl Monasterio de San Juan de los Reyes fue mandado construir por los Reyes Católicos en conmemoración por la victoria en la batalla de Toro de 1476. Los trabajos empezaron en 1477 bajo la dirección de los arquitectos Juan Guas y Enrique Egas, dando como resultado un magnífico conjunto de estilo gótico hispano-flamenco, con elementos barrocos y neogóticos añadidos posteriormente.
En el edificio destaca su claustro de dos plantas ajardinado, un espacio donde se respira paz y que nos hace viajar siglos atrás en el tiempo. Por su parte, la iglesia presenta una nave única y capillas laterales, todo ello cubierto por bóvedas estrelladas. Se suman importantes esculturas y pinturas religiosas y una decoración heráldica.
En el exterior del edificios podemos aprecias unos pináculos verticales que simulan un catafalco funerario, una estructura utilizada para representar o sostener el féretro de un difunto. Y es que el lugar se levantó con la intención de que fuese el lugar de enterramiento de los Reyes Católicos, cuyos restos finalmente reposan en la Capilla Real de Granada.
Un Pokémon escondido en el techoVolviendo al interior de la iglesia, entre vidrieras, obras de arte históricas e imaginería religiosa, si alzamos la vista al techo, encontraremos escondido en los nervios de la bóveda un elemento que desentona por completo con el entorno. Se trata de un globo de Pikachu casi desinflado que lleva allí nada más y nada menos que dos décadas.
Aunque no se sabe a ciencia cierta como llegó hasta ese lugar, la teoría más extendida es la que de un día cualquiera de 2007, un niño entró en el templo toledano llevando consigo el globo, con la mala suerte de soltarlo en algún momento. El famoso Pokémon, relleno de helio, se alzó hasta lo más alto del edificio y allí se ha quedado desde entonces, desinflado pero resistiendo al paso del tiempo.
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