Menopausia precoz: ¿Por qué la regla se va antes de tiempo?

La menopausia ha pasado de ser un tema intocable a estar presente en la conversación social, porque la pirámide poblacional española hace que la mayoría de las mujeres estén en esta etapa vital. Romper esta barrera del silencio ha sido muy positivo porque ha ... permitido diagnosticar de manera diferenciada dos entidades que «tienen en común la entrada en la menopausia antes de tiempo, pero que no tienen nada que ver entre ellas», explica el doctor Jesús Presa, jefe de Servicio de Ginecología del Hospital Universitario de Jaén y vocal de menopausia precoz de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia.
La menopausia natural aparece en mujeres a partir de los 45 o 50 años, la menopausia temprana lo hace entre los 40 y 45, en los que se adelanta la menopausia natural con la misma sintomatología. Ahora bien, hay una entidad distinta, la insuficiencia ovárica temprana (IOT), que afecta a mujeres antes de los 40 años. La doctora Camila Vignardi, coordinadora médica de la sede de Madrid de Grupo Internacional UR, diferencia entre baja reserva ovárica, que «se da en mujeres de cualquier edad, mientras no haya alteraciones en el ciclo menstrual y las reglas sean regulares». «La insuficiencia ovárica precoz sería se da antes de los 40 precedida no solo de alteraciones en el ciclo, sino también con sintomatología de sofocos, alteraciones del sueño, niebla mental, cansancio…», explica.
Las causasLa llegada de la menopausia antes de tiempo para la mujer, ya sea una menopausia temprana, una insuficiencia ovárica o la consecuencia de un tratamiento (oncológico, por ejemplo), tiene múltiples causas, pero en la gran mayoría de los casos es de origen desconocido. En muchos casos, manda la herencia genética: si la madre o la hermana han entrado en menopausia antes de los 45 años, puede haber una predisposición genética para la mujer. Hay otros casos en los que puede estar vinculado a enfermedades autoinmunes (de hecho, se ha detectado un pequeño incremento en los últimos años, como consecuencia del aumento de enfermedades autoinmunes tras el covid), o a síndromes cromosómicos, como el síndrome X frágil o el síndrome de Turner, que están relacionados con una insuficiencia ovárica.
También influyen hábitos de vida: los tóxicos (tabaco, alcohol y otras sustancias), el sedentarismo, los disruptores endocrinos, la alimentación y el estrés.
Además, está la menopausia inducida por una cirugía o un tratamiento oncológico con quimioterapia o radioterapia, que también llevan a la desaparición de la menstruación antes de su edad natural. Presa insiste en que, en estos casos, no es justo poner el foco solo en la mujer, que «puede sentir toda la presión y la fertilidad no es solo un tema de la mujer, sino de pareja y hay que tener en cuenta también al hombre».
Calidad de vidaTanto el doctor Presa, como la doctora Ana Gaitero, especialista en Medicina de la Reproducción de HM Fertility, coinciden en que el diagnóstico de la menopausia temprana y de la insuficiencia ovárica es, ante todo, una cuestión de salud para la mujer, porque la entrada en menopausia antes de la edad natural multiplica el riesgo cardiovascular o de osteoporosis, que puede llegar a duplicarse.
Además del efecto en la calidad de vida, una mujer que ha llegado a la menopausia, bien porque tenga una menopausia temprana, una insuficiencia ovárica o por cualquier otra causa, pierde la protección natural de sus hormonas y, «si queremos evitar riesgos para su salud, hay que poner una terapia hormonal que en este caso, sí es sustitutiva, porque suple a las hormonas que han dejado de funcionar precozmente», explica Presa.
Y se insiste mucho en tratar, «no porque tenga síntomas -que también- sino porque hay que asegurarse de que la mujer llega con un nivel de estrógenos normal hasta la edad en que hubiera tenido su menopausia natural, porque si no va a tener muchas más complicaciones. Un mayor riesgo de infarto, un 45% más de riesgo de cardiopatía isquémica, de osteoporosis, osteopenia y fracturas, ictus, alzhéimer o demencias, entre otras», detalla. Y cuanto más precozmente entra en menopausia, por la causa que sea, las complicaciones son mayores «porque los estrógenos son la hucha de ahorro en salud para la mujer, es la protección de sus huesos y de su sistema cardiovascular».
En los últimos años ha aumentado el diagnóstico de la insuficiencia ovárica temprana, no porque haya un incremento de casos, sino porque se detecta antes una entidad que, hasta entonces, se contemplaba como infertilidad. «Como las chicas suelen acudir a la consulta de ginecología desde muy jovencitas, la gran mayoría por dolor de regla, hemos podido afinar mucho en el diagnóstico de esta entidad que afecta a una de cada 100 mujeres entre los 30 y los 40 años y a una de cada 1.000 entre los 20 y los 30», explica Ana Gaitero.
A diferencia de la menopausia, que es un proceso biológico natural, la insuficiencia ovárica temprana «es una anormalidad. Son chicas cuyos ovarios no son capaces de producir el número normal de óvulos por ciclo (9 a 12), y su reserva ovárica es muy pequeña (2 o 3 óvulos por ciclo). Pero gracias a que vienen desde muy jovencitas, podemos diagnosticarlas a tiempo y explicarles las opciones que tienen, si un día quieren ser mamás».
Un ginecólogo general puede verlo en una ecografía y se diagnostica con una analítica en la que «vemos una serie de hormonas altas [las que aumentan para forzar una ovulación normal] o la bajada de la hormona antimüleriana (AMH), que es la que indica que la reserva ovárica está por debajo de lo normal».
Síntomas diferentesVignardi apunta que la definición de menopausia como tal en realidad es ausencia de menstruación en los 12 meses previos «y la insuficiencia ovárica temprana no es sinónimo de menopausia, pero sí que se puede a adelantar la edad de la menopausia, como cese definitivo de la función ovárica antes de la edad establecida como la natural».
A diferencia de la menopausia temprana, que adelanta los síntomas de la menopausia natural, la insuficiencia ovárica se presenta antes y se manifiesta con alteraciones del ciclo: ausencia de regla, reglas intermitentes, ciclos irregulares o porque busca un embarazo y no lo consigue…», explica Gaitero, que aclara que no es un proceso reversible con tratamiento. «El único tratamiento que tenemos es trazar un plan. Si quieres ser mamá, tienes que tener claro que tienes muy pocos óvulos pero que, si lo detectamos de forma temprana, pueden ser de muy buena calidad y puede haber -incluso- un embarazo espontáneo».
«Si no, la alternativa es la criopreservación», explica Presa, que añade que, además, este supuesto está contemplado en la sanidad pública y «estas mujeres pueden congelar sus óvulos con la cobertura del sistema público». «Para estas mujeres la opción es congelar sus óvulos cuanto antes, mejor, porque los óvulos de una mujer joven tienen una mejor calidad que los de una mujer de 38 años», recalca Gaitero.
«Si detectamos una insuficiencia en una mujer de 37 años y quiere tener hijos, ahí sí tenemos que correr y congelar los óvulos, porque, a diferencia del útero, que no envejece, los ovarios sí lo hacen. Y los óvulos de una mujer de 37 años tienen una viabilidad muy limitada. Y seguramente tendremos que hacer varios ciclos de rescate para poder contar con los óvulos suficientes para que pueda cumplir con su deseo de ser madre», explica.
En este punto coincide Vignardi, que añade que «las guías clínicas de reproducción de sociedades de infertilidad recomiendan que, si la mujer quiere posponer la maternidad más allá de los 35, debería vitrificar sus óvulos antes, con independencia de la reserva ovárica. Y en caso de baja reserva, cuanto antes».
Más concienciación«Muchas mujeres llegan tarde a la consulta», explica Presa, porque la edad media del primer hijo en España está entre los 32 y los 33 años y, aunque gracias a la inmigración la media ha bajado un poco, la media de edad sigue aumentando. Y ya entonces se «complica mucho la maternidad, porque en los últimos 80 años hemos duplicado la esperanza de vida, pero la etapa fértil ideal sigue estando entre los 25 y los 30 años. A partir de esa edad, decae. Después de los 35 años baja mucho y por encima de los 40 baja muchísimo».
Aquí Camila Vignardi apunta que «hace falta una labor de concienciación entre los médicos que, durante años, nos hemos centrado en advertir a la mujer sobre los embarazos no deseados, pero también tenemos que preguntarle por su proyecto vital y concienciarla que igual no se embaraza cuando ella quiere, porque la ventana fértil sigue siendo la misma y ya hay estudios que demuestran que baja la receptividad del útero después de los 40 años». «Un ovocito no es un embrión y un embrión no necesariamente es un embarazo», afirma.
Pero también insiste en la parte emocional y afectiva de la pareja. «Tienen que saber que una insuficiencia no significa que no va a ser madre. Puede serlo, pero su camino será un poco más difícil que el que ella tenía en mente».
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