La Sala Histórica, el museo madrileño que alberga los secretos de la Guardia Real

La Guardia Real acaparó todas las miradas y el protagonismo durante el pasado desfile de las Fuerzas Armadas en Vigo, así como en la reciente visita del Santo Padre León XIV a nuestro país. Una unidad que es memoria viva de nuestra historia y ... que es mucho más que su elegante y bella imagen en los actos oficiales.
Actualmente comandada por el coronel jefe Luis Alfonso Choya y formada por 1.600 efectivos -del Ejército de Tierra, la Armada, el Ejército del Aire y los Cuerpos Comunes- es uno de los cuerpos militares más especializados y el más antiguo de Europa.
Como reza su lema 'Al Servicio de la Corona', su misión es la protección del Rey de España y los miembros de la familia real, que viene desarrollando desde cinco siglos. Una historia, marcada por la tradición y el servicio, que podemos descubrir en la Sala Histórica de la Guardia Real, ubicada en el madrileño Cuartel El Rey situado en El Pardo.
Un museo -estructurado en dos plantas y salas y colecciones organizadas cronológicamente- en el que a través de auténticos tesoros se muestra su origen, la evolución de las guardias reales, singularidades y secretos, y todo lo que hay detrás del protocolo de quienes han tenido y tienen la misión de custodiar, acompañar y dar solemnidad a los actos del Estado y proteger a los miembros de la Casa Real.
Comienza la visita en la planta alta, viajando a su génesis, al siglo XI, cuando el conde Sancho García nombró al escudero Sancho Peláez y a cinco familiares monteros de cámara, tras salvar su vida de la conspiración que habían tramado su madre doña Aba y el califa Muhammad II. Así nacieron los Monteros de Espinosa, que tenían entre otras misiones, tan solo portando un machete en la cintura, la de velar el sueño del monarca -en tres rotaciones, la prima, la modorra y el alba-, o la de amortajar el cuerpo del soberano y escoltar su cadáver y féretro, servicio que prestaron hasta 1931 y cuya memoria perdura dando nombre a la compañía de honores de infantería del Ejército de Tierra.
Es durante el reinado de los Reyes Católicos, en el siglo XV, cuando nace oficialmente la Guardia Real. Concretamente en 1504, fecha en la que el rey Fernando el Católico, tras dos intentos de atentados, crea los 'Reales Guardias Alabarderos', que estaban formados por mozos de espuela de los caballeros cortesanos, cuyo primer capitán fue Gonzalo de Ayora, a los que se uniformó, con los colores rojo de Castilla y blanco de León, y armó con alabarda, el arma carácter de la Guardia Real, como contemplaremos en la exposición.
Austrias, la Guardia Vieja y las Guardias de Ornato y CombateEl color amarillo marca las siguientes salas, las dedicadas al tiempo de los Austrias. Una época, la que de los siglos XVI y XVII, en la que la Guardia Real pasó a representar el prestigio, poder y gran dominio de territorios. La llegada del rey Felipe el Hermoso trajo consigo la entrada de la Noble Guardia de Archeros de Borgoña -o de la Cuchilla-, con una función protocolaria y de ornato en los palacios, que se sumaron a los Monteros de Espinosa, la Guardia Española y la Guardia de la Lancilla, conocidos como los Estradiotes llegados desde Italia en tiempos de Fernando el Católico.
Con el monarca Carlos I (V del Sacro Impero) se ampliaron los efectivos con la Guardia Tudesca, los Guzmanos y la Guardia Chamberga y al crear la Guarda Vieja, conocida como Guardia Amarilla por sus vistosos uniformes, para la custodia de los infantes.
Fue Felipe II quien estableció las Ordenanzas de los Alabarderos -con pensiones, sueldos y subvenciones, para los alférez, tenientes y capitanes, siendo el primero Gómez de Figueroa. Ya en el siglo XVII, durante el reinado de Felipe IV, el Conde-Duque de Olivares fundó el regimiento de Guardias de Felipe IV, que como se recuerda en el museo, destacó en operaciones contra los franceses en Fuenterrabia y Cataluña, y el duque de Braganza en Portugal.
Los Borbones y la transformación de la Guardia RealLos uniformes de color azul, con divisas granas y galoneados en plata, con cuadretes de diferentes colores para identificar la procedencia, dan la bienvenida a las salas dedicadas a los Borbones. El rey Felipe V, al acceder al trono en 1700, transforma la uniformidad y los cometidos de la Guardia Real. Abandona el color amarillo y lo adapta a la moda francesa, aumenta el número de efectivos, unifica guardias anteriores y las hace más operativas. Nace la Guardia de Corps -con una compañía flamenca y otra italiana-, los regimientos de Guardias de Infantería Española, las Guardias de Infantería Walona, la Brigada de Carabineros Reales y la compañía de Granaderos a caballo.
Tras el Trienio Liberal, la Guardia Real -que combatió con el ejército francés en la Guerra de la Independencia-, adquirió esplendor. Fernando VII dio consideración de Tropas de la Casa Real a un gran número de unidades, reorganizando la Guardia Real al completo; los Guardias de Corps pasaron a llamarse Guardias de la Persona del Rey y junto con dos guardias de alabarderos formaron la guardia interior. La guardia exterior quedó compuesta por una división de infantería, de caballería, un escuadrón de artillería, una compañía de zapadores y una de tren, así como una guardia provincial compuesta por una brigada de Granaderos de Infantería y de Cazadores de Infantería.
Tiempos decimonónicos, Isabel II, Amadeo I, Alfonso XII y Alfonso XIII
El recorrido, entre documentos, grabados, cuadros, antiguas fotografías, sables, pistolas, alabardas, corazas, cascos, insignias, maniquíes uniformados y objetos personales de militares ilustres-, muestra cada periodo histórico y sucesos heroicos, como el asalto al Palacio Real que se produjo el 7 de octubre de 1841. Aquella noche los generales Concha y Diego de León asaltaron el palacio y Domingo Dulce y Garay y dieciocho alabarderos se hicieron fuerte en la escalera principal palaciega frustrando la incursión e impidiendo el secuestro de la reina niña, contaba con 11 años, Isabel II, por lo que fueron condecorados con la Cruz Laureada de San Fernando.
El itinerario nos lleva después al reinado de Isabel II, que restructuró las tropas en el Cuerpo de Reales Guardias Alabarderos y el Escuadrón de Guardias de la Reina, organizados en tres unidades, guardia exterior, alabarderos y escuadrón de caballería, los cimiento de la actual. Después al reinado de Amadeo I, en el que se cambiaron los uniformes de escolta. Y finalmente, a los reinados de Alfonso XII y Alfonso XIII, cuando la unidad de caballería se convirtió en Escuadrón de Escolta Real. Salas en las que se recrea un despacho de un capitán de alabarderos y en la que se muestran auténticos tesoros como una de las arcas de madera y una lanza -de las mil que llegaron a España en 1922 donadas por el gobierno argentino, cedidas al Escuadrón de Escolta del Jefe de Estado en 1955- y el Bastón de Mando de los Alabarderos que es roto cuando fallece el monarca.
Interregnos, la Guardia de la República y la Guardia de Franco
Las sorpresas continúan al alcanzar el espacio la República y Franco. Tras la salida de Alfonso XIII de nuestro país, y la llegada de la II República, la Guardia Real continúo con su misión y, desconocido por casi todos, portando símbolos monárquicos. Nieto Alcala Zamora disolvió el Real Cuerpo de Guardias Alabardero y la Escolta Real, y creó un escuadrón de caballería, el Escuadrón de Escolta Presidencia. Una unidad que continuó con la uniformidad de la Guardia Real -cascos, corazas y sables-, y a la que no quitaron uno de los símbolos monárquicos; el rafagado de las corazas, símbolo borbónico del rey Luis XIV, el Rey Sol, como contemplaremos en las que se muestran.
Tras la Guerra Civil, Franco creó la Casa Militar de S.E. Jefe del Estado que contó con mil trecientos hombres, y en la que las unidades más peculiares fueron; la compañía de Fusileros y el Escuadrón de Lanceros Marroquíes, la conocida como Guardia Mora. Una escolta, la de Franco, que prestó servicio de protección y honores en los cuarteles generales, residencies oficiales y desplazamientos hasta su disolución en 1975, cuando se creó, con la llegada de la democracia, el Regimiento de la Guardia Real, que después pasaría a denominarse simplemente Guardia Real, constituida como la unidad militar de representación de las Fuerzas Armadas al servicio de S. M. el Rey.
Siglo XX y XXI, la Guardia Real de Juan Carlos I y Felipe VILas últimas estancias de la planta superior están dedicadas a la Guardia Real de don Juan Carlos I y Felipe VI. En ellas conoceremos la actual organización -las unidades de escolta, honores, apoyo y logística, a la que se ha unido una de música-, las uniformidades de gala y diario, así como destacados actos oficiales y misiones. Gracias a treinta y cinco uniformes, de veintisiete países, descubriremos las guardias reales y presidenciales extranjeras, entre ellos el único de la Guardia Suiza que hay fuera del Vaticano. Y mención especial merece la denominada Sala de Honor, dedicada a la familia real, en la que se exponen objetos personales, condecoraciones y piezas de un gran valor sentimental.
La visita termina recorriendo la planta baja del museo, donde la historia sigue marcando el paso, esta vez en el parque automovilístico, formado por los vehículos históricos -carruajes, motos y coches-, que ha utilizado y sigue utilizando la Guardia Real y la Casa Real. Auténticas joyas entre las que destacan; un Tiro de Caballos y Avantrén del Cañón del rey Alfonso XII, el Mercedes Benz 770 Pullman Limousine; el Cadillac blindado y descapotable de 1948, los Rolls Royce que desde 1952 se vienen utilizando para las más importantes ocasiones del Estado, destacando el modelo Phantom IV que fue utilizados el día de la proclamación tanto de S.M. el rey Juan Carlos I como de S. M. el rey Felipe VI, de los que solo existen diecisiete en todo el mundo; una representación de motocicletas Harley Davidson de 1963 y BMW del servicio diario de las tropas reales; el Ford 817 T con motor Ford V8 de 1938 utilizado como puesto de mando móvil por Franco o el Mercedes 540 G4, uno de los tres que existen en el mundo, que Hitler regaló a Franco en 1940.
Hay lugares donde la historia no está en los libros. La Sala Histórica de la Guardia Real del Cuartel El Rey en El Pardo es uno de ellos. Así que, amigo lector, no dude en poner entre sus planes viajeros una visita. Realizará un viaje en el tiempo en el que se toca la historia y tomará conciencia que la Guardia Real es mucho más que los populares y estéticos desfiles, cambios de guardia, relevos solemnes y eventos protocolarios oficiales. La Guardia Real es servicio y trabajo, valores y tradición, como queda claro en una gran fotografía de época de la guardia de Alfonso XII en la que se puede leer «Al servicio de la corona, ayer, hoy y siempre», y en los muros del hall por el que se entra y sale del museo, «Servicio, compromiso y deber».
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