Bagergue, Arties y Garòs: ruta por los tres pueblos más bonitos del Valle de Arán

En la provincia de Lérida, junto a la frontera con Francia, se encuentra el Valle de Arán, una comarca formada por 33 localidades. Su identidad es tan singular que cuenta con una lengua propia, el aranés, y una notable autonomía. Este valle de ... la cordillera pirenaica suele asociarse al esquí y a Baqueira Beret, un destino invernal muy popular, aunque durante los meses cálidos revela una cara muy distinta. Desde 2019, además, tres de sus localidades forman parte de Los Pueblos Más Bonitos de España: Bagergue, Arties y Garòs.
El territorio recibe visitantes durante todo el año, especialmente amantes de la naturaleza y el deporte. En invierno, los esquiadores y 'snowboarders' cobran protagonismo. En verano, es el turno de aquellos que hacen ciclismo, escalada o senderismo, entre otros. Pero la oferta va mucho más allá del deporte. Conviene consultar esta agenda, donde se proponen eventos y celebraciones que hay semanalmente en el valle. Otras opciones pueden ser: descubrir el pasado minero del área en Arres y Liat, o disfrutar de su gastronomía, que se distingue por mezclar sabores de Francia, Cataluña y Pirineos: desde los conocidos 'escargots' (caracoles) franceses, hasta los calçots y butifarra catalana, o los quesos y guisos pirenaicos. Entre sus especialidades destacan la olla aranesa, el queso de Bagergue, los yogures de Era Bordeta, y la cerveza artesana Refu.
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Dónde dormir: Parador de Viella, Parador de Arties, Hotel Montarto (Baqueira), Eurostars (Baqueira), o casas rurales.
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Cuándo ir: Desde julio hasta septiembre, ya que fuera de temporada muchos comercios cierran.
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Cómo llegar: En coche, hay dos entradas desde España (el túnel de Viella y el Puerto de Bonaigua), y dos desde Francia (Bagneres de Luchon y Pont de Rei). En tren, hasta Lérida, con trayectos directos desde Madrid, Barcelona, Zaragoza y San Sebastián. Desde allí, autobús hasta Viella.
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Para descubrir esa otra parte del Valle de Arán, una buena opción es recorrer tres de las localidades más representativas de la comarca: Bagergue, Arties y Garòs.
Bagergue, el pueblo más alto del valleSituado a 1.490 metros de altitud, Bagergue destaca por dos factores. El primero es la peculiaridad de su posición geográfica, que supone que reciba las mismas horas de sol durante todo el año. El segundo son sus calles estrechas adornadas con flores coloridas, cuyo esfuerzo vecinal se ha reconocido con cuatro Flores de Honor del movimiento Viles Florides. El encanto de Bagergue también atrajo durante años a Pau Donés, líder de Jarabe de Palo, donde pasó largas temporadas y compuso algunas de sus canciones más conocidas.
Tras pasearse por las pintorescas calles del pueblo, merece la pena terminar el recorrido en la plaza principal, donde se encuentra la Iglesia de San Félix. En ella se distinguen tres fases arquitectónicas distintas: su estructura original románica, las reformas barrocas y un Cristo gótico en su interior. Además, su campanario puede visitarse (con posibilidad de tocar las campanas) del 15 de julio al 11 de septiembre. Si este paseo se queda corto, también sale de Bagergue el camino al refugio de Montgarri, una ruta para ciclistas de aproximadamente 30 km, que también puede recorrerse a pie si se sale desde Pla de Beret (10,5 km). Pero no sin antes detenerse en Hormatges Tarrau, la quesería más alta del Pirineo cuyos quesos han sido premiados con el Súper ORO en los World Cheese Awards 2025.
En caso de haberse abierto el apetito al ver la gama de productos lácteos de los hermanos Tarrau, los restaurantes más destacados en Bagergue son la terraza de Sierra Lodge (30-40 €), Casa Perú (40-50 €), y Borda de Lana (30-40 €), ambos de los mismos dueños.
Para muchos, Arties es el pueblo favorito del valle, ya que cuenta con numerosos comercios y actividades. La más próxima será durante la velada de San Juan, cuando tiene lugar su propia fiesta tradicional declarada por la Unesco en 2015 como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad: La Crèma deth Tarò. Se trata de una fiesta donde el protagonista es un árbol, concretamente un abeto. Este se quema mientras la gente se pasea con él por el pueblo al son de la música, y sus cenizas van purificando las calles de malos espíritus.
Pero el atractivo de Arties no se limita a sus celebraciones. Dentro de la ruta de iglesias románicas del Valle de Arán, se encuentra la de Santa María de Arties. En el exterior resalta una torre defensiva del antiguo recinto que protegía la iglesia, y su interior consigue transportar al visitante a la Edad Media, pues conserva algunas de las pinturas más destacadas del valle, datadas entre los siglos XII y XVIII. Entre todas ellas sobresale la representación del Juicio Final que cubre la bóveda.
Después de la visita, merece la pena perderse por las calles del pueblo. Sus coloridas casas adyacentes al río Garona, las instalaciones deportivas al aire libre y la Plaza Urtau son algunos de sus rincones más agradables. En esta última, que acoge con frecuencia mercados artesanales y medievales, se concentran varios bares y tabernas. Entre ellas destaca Urtau, una barra con una buena selección de pinchos y tapas (15-25 €). Otras opciones recomendables son Casa Irene (60-70 €), L'Entrecote Genial (50-60 €), La Sal Gorda (20-30 €) y Pizzería La Oca (15-25 €). Quienes prefieran llevarse un recuerdo gastronómico pueden acercarse a Delicatessen Juantxo para comprar productos típicos de la zona.
Otro punto de interés es el Parador de Arties, un edificio de arquitectura aranesa de los siglos XIV y XV, recientemente reformado. Incluso quienes no se alojan allí pueden recorrer sus espacios comunes, tomar algo en sus salones o disfrutar de una partida de billar.
Antes de continuar hacia el siguiente pueblo, es recomendable acercarse a las aguas termales a las afueras de la localdiad. Aunque los antiguos baños se encuentran abandonados, es posible disfrutar de dos piscinas naturales con aguas sulfurosas a 39º C. Para llegar hasta ellas hay que seguir el Camin Reiau (Camino Real) en dirección a Garòs y caminar unos quince minutos. La entrada para adultos cuesta 11 € y para niños 6 €.
Garòs, entre leyendas y calmaSi se continúa por el mismo Camin Reiau que lleva a las aguas termales, se llega a Garòs tras cruzar el Garona. Los menos de 2,5 kilómetros que separan ambos pueblos son ideales para hacer una ruta circular que vuelve al punto de partida en Arties.
Una vez en la entrada a Garòs, se encuentra un yacimiento con restos paleocristianos al que se puede acceder fácilmente. Ya en el núcleo urbano pueden apreciarse las tradicionales casas o cabañas pirenaicas hechas de madera, pizarra y piedra. Fue precisamente La Pleta de Garòs la que sirvió de inspiración en 1970 para construcciones posteriores en otros puntos del valle.
A pesar de su pequeño tamaño, con tan solo 50 habitantes, la localidad cuenta también con algunas propuestas gastronómicas destacadas, como Es Arraïtzes (50-80 €), y dentro del Hotel Vilagaròs, Fondue-Pierrade y la pizzería Eth Rostidor (20-30 €).
Garòs es un pueblo mucho más tranquilo que Arties o Bagergue, y por tanto, menos visitado. Sin embargo, al igual que ocurre en estas otras localidades, su iglesia destaca como uno de los principales símbolos del patrimonio histórico aranés. La Iglesia parroquial de San Julián de Garòs tiene arquitectura románica y fue construida entre los siglos XII y XIII, al igual que otras iglesias románicas del valle. En su caso, lo que sobresale es el campanario, cuya silueta destaca sobre el pueblo. Según la tradición, en su interior llegó a estar la calavera de un gigante de tres metros que vivía en el valle y luchó contra los romanos. Un posible respaldo a esta leyenda apareció en el siglo XX, cuando un agricultor de la zona encontró enterrado un esqueleto de grandes dimensiones, alimentando la creencia local de que aquellos gigantes eran enterrados con la cabeza separada del cuerpo.
Sea cierta o no, la leyenda forma parte de la identidad de Garòs. Como ocurre en Arties y Bagergue, son estas historias, junto a su patrimonio y sus tradiciones, las que explican por qué el Valle de Arán reúne tres de Los Pueblos Más Bonitos de España.
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