Argentina llega a octavos pidiendo la hora en la prórroga contra una Cabo Verde que ya es historia de los Mundiales

Una pareja argentina había pagado un avión desde Buenos Aires, tres noches de hotel en Miami y dos entradas para acceder al Hard Rock Stadium. En total, "más de 5.000 dólares", decían a este periódico antes del Argentina - Cabo Verde. Parecía mucho. Pero claro, en el minuto 29 Messi, ascendiendo un día más al cielo del fútbol, marcó por cuarto encuentro seguido en este torneo (octavo si contamos desde 2022) y llegó a 20 goles en los Mundiales. Luego Cabo Verde forzó una prórroga histórica gracias a Duarte, Lisandro anotó el 2-1, Lopes Cabral anotó el gol de una vida para el 2-2 y sólo un tanto en propia portería y de rebote tras un córner evitó el milagro caboverdiano en Miami. La número 67 del ranking FIFA encerró a la campeona del mundo hasta el minuto 120. ¿Cuánto dinero vale una tarde así?
Y es que Cabo Verde no entregó el partido, ni muchísimo menos. Lo peleó, lo vivió, lo remontó y lo puso en su mano. Los argentinos que llenaron los asientos del Hard Rock habían comprado las entradas hace semanas pensando que el rival en esta eliminatoria sería España o Uruguay, y se encontraron con revelación del torneo. Una selección africana sólida, de buen orden defensivo y con físico para pelear en el centro del campo. Su gran debilidad es la falta de talento en ataque, pero con lo primero le sirve para competir al máximo nivel cuando su rival no está entonado.
Y a Argentina le costó entrar en ritmo. La exagerada humedad de la tarde de Miami, donde se superaron los 32 grados y el 85% de humedad, hizo mella en la velocidad de juego de los de Scaloni. El técnico repitió su columna vertebral de siempre, el mismo equipo que le había ganado a Austria en la segunda jornada.
La albiceleste asumió la posesión del balón, entregada por Cabo Verde, pero le costó trenzar jugadas en la zona de tres cuartos. Sólo algún desmarque de Almada y Messi, siempre Messi, conseguían alcanzar los territorios del viral Vozinha, que se atrevió con varios regates sobre sus rivales en los primeros instantes del juego.
Los africanos se cerraron por dentro, muy juntos para evitar las conexiones argentinas con Messi, y liberaron las bandas, donde De Paul y los laterales de Scaloni, menos técnicos, tuvieron más problemas.
Pero estábamos con Messi. En el 14 realizó el primer disparo argentino al probar de tiro cruzado a Vozinha y en el 17 volvió a intentarlo con una falta directa. A la espera del juego, el '10' era de nuevo la única salida ofensiva de Argentina. Algo preocupante para próximas eliminatorias.
La primera pausa de hidratación le vino bien a los de Scaloni, que salieron de ella con una marcha y de ahí surgió el gol de Messi. Aceleró hacia el área en busca de un balón largo de Lisandro Martínez, lo controló con el exterior de su zurda, a bote pronto y en carrera, y definió de empeine sobre la salida de Vozinha. Siete goles en este Mundial, los mismos que en 2022. El primero en lograr una estadística así.
La reacción de Cabo VerdeArgentina, estancada en la humedad de Florida, agradeció el descanso, aunque tras el intermedio fue Cabo Verde la que llevó el timón del encuentro mientras Scaloni se desesperaba. En el 52, Duarte realizó el primer disparo a puerta de los africanos e ilusionó al millar de compatriotas que estaban entre el público, que seguro no se esperaban lo que sucedió cinco minutos después.
Situado en campo rival, Cabo Verde encontró a Mendes en la derecha, este vio a Duarte dentro del área, le envió un pase por debajo de las piernas del defensor y Duarte batió al Dibu Martínez con un disparo raso. Empate en Miami y shock general.
Con un equipo sin aparentes respuestas más allá de Messi, que falló un claro mano a mano ante Vozinha, Scaloni apostó por Julián Álvarez y Nico González, la dupla rojiblanca.
Argentina no contaba con Cabo Verde ni con Vozinha, con la presión de sus 18 millones de nuevos seguidores, volando para evitar otro tanto de falta de Messi. El argentino llevaba 4 de los 5 disparos a puerta de su selección cuando aterrizamos en el minuto 80. Territorio de nervios y pesadillas.
La albiceleste apretó, pero Diney Borges y Pico Lopes, centrales caboverdianos, lo despejaron absolutamente todo y el partido se fue a la prórroga. En 90 minutos, Cabo Verde se había mantenido invicta ante España, Arabia Saudí, Uruguay y Argentina. Un hito sin precedentes en la historia de los Mundiales.
El agotamiento físico de los dos equipos era evidente y sólo un detalle técnico o táctico podía desequilibrar un duelo inesperadamente equilibrado. Y llegó en un córner a los dos minutos de empezar el tiempo extra. McAllister peinó un saque de esquina, el balón le llegó muerto a Lisandro Martínez que, sin oposición, golpeó a gol ante Vozinha.
Pero Cabo Verde, lo decíamos, no venía a Miami a entregarse. Los africanos encajaron el golpe y volvieron a encerrar a la campeona del mundo en su área hasta que Lopes Cabral, en el gol de su vida, se inventó un disparo con la derecha desde el pico del área que se coló por la escuadra del Dibu. Más historia por hacer.
Argentina sólo tenía como reacción el balón parado, única salida a su ansiedad y su miedo por quedar eliminada ante la número 67 del ranking FIFA. Y la suerte del campeón le acompañó. En el 109, Romero remató un córner de Messi, el balón golpeó en la mano de Borges y se metió en la portería de Vozinha. Nuevo golpe al sueño caboverdiano.
Y la imagen no cesó. Cabo Verde, un grupo de islas del Atlántico, encerró a Argentina en su área hasta el último minuto, obligó al Dibu a intervenir y se despidió del Mundial con el orgullo propio y el aplauso del mundo entero tras una de las gestas más importantes de la historia de la Copa del Mundo.
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