Isabel Azkarate contrasta pasado y presente en la exposición que inaugura PhotoEspaña 2026
“Flipando con el mogollón de prensa convocada”, la fotoperiodista Isabel Azkarate (San Sebastián, 1950) ha presentado este miércoles en la Serrería Belga de Madrid la exposición que inaugura PhotoEspaña 2026. Una muestra en la que el pasado analógico y el presente digital dialogan en un mismo lenguaje, el blanco y negro que va de su primera Leica al teléfono Xiaomi con el que ha hecho sus últimas fotos.
Azkarate, que fue la primera fotoperiodista vasca, ha seguido haciendo fotos de la misma manera que las había hecho siempre, saliendo a la calle y buscando escenas y personajes que le llamaban la atención, ha comentado en el acto de inauguración de la muestra, abierta hasta el 28 de junio.
Y por esta razón aceptó la propuesta de la directora de PhotoEspaña, María Santoyo, de presentar las fotografías que había tomado en los años ochenta, sobre todo en Nueva York, en contraste con las que podía hacer en la actualidad en San Sebastián, ciudad en la que nació Azkarate y en la que ahora, a sus 76 años, reside junto a su pareja, Marta, que es la que le da “marcha y caña” para enseñar sus fotos en las redes sociales.
“Esta exposición demuestra que una fotógrafa de raza que ha trabajado con las mejores cámaras y equipos puede obtener el mismo resultado con un dispositivo móvil”, ha ensalzado Santoyo, para quien la obra de Azkarate, como la de cualquier artista con una larga trayectoria a la espalda, no ha de circunscribirse a las retrospectivas ni visiones nostálgicas.
Formada en fotografía documental en Barcelona, Azkarate se trasladó en 1980 a Nueva York, escenario perfecto para desarrollar la llamada “fotografía de calle”, género del que se considera una pionera, y perseguir personajes aparentemente anodinos que ella singularizaba a través de su particular mirada.
Ese era su método de trabajo con su vieja cámara y es el mismo que ha seguido aplicando con su nuevo teléfono móvil, eso sí, con lentes fotográficas de la misma prestigiosa marca. De la selección de las obras procedentes de su archivo y de las miles que ha hecho expresamente para preparar la exposición se han encargado las comisarias Silvia Omedes e Imma Cortés.

“En los años ochenta y noventa venían a San Sebastián grupos de rock y había muchos chavales que llevaban camisetas de los grupos heavies. Estos chavales estaban en un barrio y ellos, encantados de que les hiciera las fotos”, ha descrito la fotoperiodista ante la prensa frente a una de sus icónicas fotos.
Para diferenciar las fotos más antiguas de las contemporáneas, las primeras llevan un marco negro y las segundas se exponen a sangre, sobre una plancha metálica. Pero todas están hechas con la misma óptica, ha destacado la autora. “¿Cambia la forma? Sí, porque antes eran cámaras con carrete y ahora es mucho más rápido y fácil”, ha señalado Azkarate, para quien lo importante es ver las cosas más allá de la costumbre, con una mirada nueva.

“Para mí, como fotógrafa, el proceso de posproducción fue un reto, porque nunca había trabajado con archivos de alta resolución provenientes de un dispositivo móvil y la sorpresa ha sido positiva”, ha explicado una de las comisarias, Imma Cortés, que ha destacado la edición en blanco y negro “con muchos valores” que se ha conseguido en formato digital para contrastar esas imágenes, siguiendo la idea que planteaba el proyecto, con las procedentes de negativo.
“Esta muestra permitirá ver ese experimento que llamamos espejo y comparar la mirada fresca que tenía Azkarate en Nueva York en los ochenta con la que tiene hoy, la misma, en San Sebastián. Para ello, ha sido clave mantener el blanco y negro. En color, a lo mejor ese efecto se perdía”, ha añadido Cortés. “Lo que demuestra esta exposición es que la mirada de un fotoperiodista profesional, su empatía, es la misma. Tiene el mismo imán para detectar personajes curiosos”, ha terciado, por su parte, Silvia Omedes, la otra comisaria de la exposición.
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