España busca su punto nuclear: un centro del campo con fluidez

El Mundial de Estados Unidos sigue protagonizado por los mexicanos. Al paso de España por la Copa del Mundo, lo que surge de la piel, el signo más espontáneo, pertenece a los nativos en México. Sucedió en Guadalajara, sede del último partido de la ... selección, esa trituradora de Uruguay y la supervivencia con un gol de Álex Baena. En Los Ángeles, en la playa de Long Beach, ocurre lo mismo. Un nuevo triunfo de México en el Mundial (ante Ecuador) inunda de alegría las calles de las ciudades norteamericanas, celebran los emigrantes, se tiñe de camisetas verdes la ciudad de Los Ángeles.
Hay fuegos artificiales al tiempo que aterriza la selección española en la localidad de Long Beach, al sur de Los Ángeles. Los lanzan al cielo con una luna hermosa cientos de mexicanos que se reúnen en los bares de la playa y festejan con griterío y emoción de su tierra los goles de la 'pantera' Quiñones y del exatlético Raúl Jiménez.
México le da sentido al Mundial. En Guadalajara, en Ciudad de México y en Los Ángeles. Los estadounidenses siguen la Copa del Mundo, pero sus deportes son otros. Las andanzas de Lebron James, que ya no quiere jugar en Los Lakers, los campeonatos de béisbol a todas horas en la televisión o carreras de la Nascar repetidas en serie. Y no ha empezado el fútbol americano.
La selección española llega a Los Ángeles en la noche del martes y hay cuatro gatos esperando a las puertas del fastuoso hotel Westin en la avenida Elm de Long Beach. Casi más periodistas que aficionados en este punto del planeta, mezcla de lujo e indigencia. Edificios imponentes de potente nivel junto a personas que deambulan por las calles entre harapos y colchones portátiles presas del fentanilo.
«Para nosotros es muy importante la velocidad de balón, destacamos por ese tipo de juego. Nos gustaría tener el ritmo de balón que nos ha caracterizado estos años y lo estamos mejorando»
Álex Baena
Centrocampista de la selección
Hay puestos callejeros de tacos a 10 euros junto a opulentos restaurantes llenos de boato y pompa. Los mexicanos siguen a lo suyo. Pasean su felicidad de cuatro victorias consecutivas con icónicos sombreros de ala ancha y copa alta.
Aquí empieza otro Mundial para la selección española. El de los viajes de cuatro horas y media, los vuelos chárter, la recogida de maletas a pie de pista, el autobús a precios astronómicos para llegar al hotel o al campo de entrenamiento, y un nuevo estadio para medirse a Austria en la ronda de 32 equipos (21 horas, La 1).
Es el Sofi Stadium, una gran obra de ingeniería con estructura abierta, cubierta traslúcida con un enorme techo de paneles que protege del sol y la lluvia sin bloquear la luz natural, y que está semienterrado para no interferir con los aviones que sobrevuelan el cercano aeropuerto internacional de Los Ángeles.
La selección inaugura su camino de las eliminatorias ante Austria con la carencia evidenciada en los tres partidos anteriores y para la que busca una solución Luis de la Fuente. Es el centro del campo. El centro del universo de la selección que enamoró a todos no funciona como se podría esperar por la categoría de sus ocupantes. Está Rodri, Balón de Oro, mejor jugador del mundo en 2024, que no ha alcanzado la brillantez y la fluidez de sus mejores días. Pedri tampoco luce ni fluye como lo ha hecho en la selección y en el Barça.
«Los rivales nos proponen planes de partido con los que quizá no nos sentimos todo lo a gusto que queremos o esperábamos»
Marc Cucurella
Lateral de la selección
«Para nosotros es muy importante la velocidad de balón, nos destacamos por ese tipo de juego -destaca Álex Baena-. Contra Arabia lo vimos en la primera parte, pero cada partido es un mundo. No estamos haciendo mal juego. Nos gustaría tener el ritmo de balón que nos ha caracterizado estos años, pero lo estamos mejorando».
El centrocampista del Atlético, probable titular también ante Austria, considera que «cada partido es un mundo. Los equipos cada vez se preparan más contra nosotros y saben cómo defendernos. También somos personas y no todos los días se puede jugar igual de bien, pero el equipo está respondiendo bien».
IndiscutiblesRodri y Pedri son indiscutibles para el seleccionador y el tercer pasajero fluctúa según el tipo de rival y las circunstancias tácticas del partido. Empezó Fabián más la ayuda de Gavi por el extremo izquierdo ante Cabo Verde, siguió Dani Olmo en la mejor versión de España en este Mundial ante Arabia Saudí (4-0) y ha cerrado la serie Mikel Merino ante Uruguay.
Tres modificaciones en un equipo al que según De la Fuente le ha faltado fluidez. La virtud que le sobraba en la Eurocopa. «Yo al equipo lo veo bien -dice Marcos Llorente-. Cada partido es un mundo. El último fue agresivo e intenso. Se jugaban la vida y aguantamos el tirón. El equipo va mejorando poco a poco, aunque tenemos que corregir errores«.
Cucurella tiene otra manera ese déficit que apuntó De la Fuente respecto a la fluidez de la selección. «Los rivales hacen su partido. Nos proponen planes de partido con los que quizá no nos sentimos todo lo a gusto que queremos o esperábamos. Pero estamos intentando corregirlo y poco a poco estamos llegando a nuestro máximo nivel. Mejor que nos pase en la fase de grupos . Ante Austria váis a ver una buena versión del equipo y vamos a hacer un gran partido, seguro».
Grimaldo matizó que la selección sí ha entrenado los penaltis ante una posibilidad de llegar a esa fase frente a Austria. «Sí, la hemos preparado. Hoy y mañana. Hay que estar preparados para todo».
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