El hallazgo en Egipto que sacude la paleontología: el simio que rellena el vacío de la evolución
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El hallazgo de un fósil de simio en Egipto está cambiando la forma en la que la paleontología entiende la evolución de los hominoideos. La investigación, publicada en la revista Science, sitúa al norte de África en el centro del debate sobre el origen de los grandes simios, y rellena uno de los vacíos más importantes del Mioceno temprano.
El protagonista de este descubrimiento es el Masripithecus moghraensis, un nuevo simio fósil identificado en el yacimiento de Wadi Moghra, en el norte de Egipto. Los restos, datados entre hace 17 y 18 millones de años, corresponden a una mandíbula inferior que, pese a su aparente sencillez, ha resultado decisiva para los investigadores.
Los científicos destacan la peculiar anatomía del fósil, con caninos y premolares muy desarrollados, molares rugosos y una mandíbula robusta que no encaja del todo con otros simios conocidos de la misma época. Precisamente esa combinación anatómica es la que ha despertado el interés de los especialistas.
El estudio, liderado por un equipo internacional, sostiene que este hominoideo estaría más próximo a los simios actuales que otros fósiles contemporáneos encontrados en África oriental. Además, el trabajo plantea que la evolución temprana de los hominoideos pudo desarrollarse en una región del noreste de Afro-Arabia que hasta ahora había sido mucho menos explorada por la paleontología.
La investigación rompe con una idea muy extendida durante décadas. Hasta ahora, la mayor parte de los fósiles clave del Mioceno temprano procedían de África oriental, mientras que el norte africano solo había aportado restos de monos cercopitécidos. El descubrimiento del Masripithecus cambia ese panorama y sugiere que la ausencia de simios fósiles en esta zona podría deberse más a la falta de excavaciones que a una ausencia real de estos animales.
Un análisis reveladorEl equipo utilizó un análisis bayesiano que combinó datos morfológicos de fósiles y simios actuales junto con información molecular y geológica para reconstruir las relaciones evolutivas. Los resultados sitúan al Masripithecus en una posición estratégica dentro de la historia evolutiva de los hominoideos.
Según los autores, este fósil ayuda a conectar registros paleontológicos que hasta ahora parecían separados entre África, Europa y Asia. También refuerza la hipótesis de que el norte de África y Oriente Próximo actuaron como una auténtica encrucijada biogeográfica durante el Mioceno temprano, favoreciendo la dispersión de especies entre continentes en un momento de importantes cambios tectónicos y ambientales.
La revista Science destaca que este hallazgo no solo añade una nueva especie al árbol evolutivo, sino que obliga a reconsiderar dónde surgieron algunos de los primeros linajes relacionados con los grandes simios actuales.
El Confidencial



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